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Metodología:
Encontrar y definir el problema:
- Definición de los objetivos
del proyecto y resultados que se esperan alcanzar.
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Se cuantifica la brecha existente
entre la situación actual y la óptima
a alcanzar, determinando
las causas que impiden lograrlo.
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Creemos que la forma en que es definido
el problema es clave. Es necesario ir más allá
de los síntomas y detectar las verdaderas causas
del problema. En un caso de disminución del
rendimiento laboral, unas medidas disciplinarias,
por ejemplo, puede que no solucionen el problema latente
de mal clima laboral.
- Esta fase supone un pre-análisis, un entendimiento
y estructuración del problema.
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Análisis
y diagnóstico de la situación actual. Generar
y evaluar posibles soluciones:
Una vez que el problema ha sido definido y acotado, es posible
formarse una o varias soluciones. En esta fase se obtiene
y analiza gran cantidad de datos y los pros y contras
de las distintas soluciones.
Algunas herramientas utilizadas son un autodiagnóstico,
el análisis DAFO, medición de la satisfacción
del cliente, análisis de puestos de trabajo, estudio
del clima laboral, modelo de fuerzas competitivas, identificación
de oportunidades de mercado, matriz de estrategia competitiva
o identificación de puntos estratégicos críticos.
En la mayoría de las ocasiones consideramos imprescindible
realizar un análisis, en mayor o menor profundidad
pero siempre riguroso, de cuatro elementos:
- Entorno competitivo
- Competencia
- Consumidor
- Propia organización
Buscamos soluciones diferentes a las clásicas
y obvias; de la cantidad de alternativas frecuentemente surge
la calidad.
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Para evaluar las
distintas soluciones valoramos cinco criterios:
1. Coste
de implementar las alternativas, incluyendo los elementos
intangibles negativos.
2. Ventajas de las alternativas.
Nivel de innovación de las soluciones.
3. Plazo para obtener
un impacto positivo.
4. Grado de aceptación
y apoyo por parte de toda la organización.
5. Rigor ético
de las alternativas.
Selección
de la solución:
Una vez que se ha definido y analizado las causas del problema
y se conocen los elementos y alternativas posibles, estamos
en condiciones de plantear una
propuesta detallada con los hitos y objetivos a alcanzar,
fijando plazos de ejecución y metodología de
trabajo. Aplicando los criterios citados en la fase
previa seleccionamos la alternativa previa.
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Ejecución:
En esta etapa desarrollamos la parte central del proyecto
propiamente dicho. Para ello es necesario buscar la participación
de todas las personas implicadas en el proyecto, especialmente
de aquellas que aseguran la correcta ejecución del
mismo. La implicación y compromiso activo de la alta
dirección y mandos intermedios son siempre imprescindibles
para el satisfactorio desarrollo del proyecto.
Trabajamos junto al cliente ofreciendo una disponibilidad
y proximidad máxima. Entendemos que en el siglo XXI
las empresas de servicios que prosperan son aquellas que aparecen
cuando el cliente lo necesita. Nos gusta presumir de permanecer
cerca de nuestros clientes.
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Recomendaciones:
En esta etapa se ofrecen unas recomendaciones estratégicas
y operativas, que concretan y resumen las mejoras sugeridas.
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Evaluación,
seguimiento y control:
Si el cliente lo solicita realizamos un seguimiento del proyecto
que ayuda a vencer los contratiempos que surgen. Consideramos
interesante invertir un tiempo y un esfuerzo extra en lograr
la máxima rentabilidad del proyecto ejecutado.
La evaluación se facilita al haber fijado, en la propuesta,
unos objetivos cuantificables y un plazo de ejecución.
Es hora de comprobarlo.
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